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Las etapas de los rosales

Las etapas de los rosalesLos rosales, diversos por su tamaño y el color de sus flores, son arbustos que ofrecen gran visualidad a nuestro jardín. Si bien son plantas resistentes al sol y agradecen con belleza y fragancias nuestros cuidados, los rosales requieren de atención.

Si ya plantaste tu rosal y lograste que sobreviviera al trasplante, al cambio de ambiente y tierra, superaste el momento más complejo. Sin embargo, ahora debes velar por la salud de tu planta.

El cuidado de los rosales, más allá de las rutinas que incluyen su regado, se debe realizar teniendo en cuenta las particularidades de los meses de año y su incidencia en las plantas.

Cuidados en los meses de primavera

Durante el mes de marzo debes rastrillar la superficie del rosal para que el suelo se airee y el agua llegue con mayor facilidad hasta las raíces de la planta. Puedes, además, atacar a las hierbas que comienzan a nacer, así como aplicarle fertilizante a tus rosales.

Abril es el mes en que inicia la primavera. Esto quiere decir que debes prestar suficiente atención a plagas y enfermedades. De igual forma, puedes multiplicar tus plantas mediante injertos.

Durante el mes de mayo, debido a las continuas lluvias, es ideal para la proliferación de hierbas. Por ello, es probable que en los alrededores de tu rosal se adviertan estas plantas.

Dependiendo de la cantidad de hierbas que encuentres en tu jardín puedes emplear herbicidas, los cuales nunca aplicarás sobre las hojas y flores, o simplemente retirarlas con las manos. Es recomendable colocar paja, corteza, entre otros materiales para proteger las raíces.

Cuidado en los meses de verano

Por su parte, el mes de junio requiere de mucha atención pues debido al calor y la sequía, debes estar pendiente de cuándo tu planta necesita ser regada. Si bien los rosales más antiguos y los sembrados en la tierra son más resistentes, es menester brindarle especial atención a los plantados en macetas.

En este mes es mejor regar la planta con la técnica del goteo, para que las raíces se mantengan húmedas y no se enfermen a causa de oidio y otros hongos. Igualmente, es el momento propicio de eliminar las flores marchitas para que sean sustituidas por nuevos brotes.

Por su parte, en julio te encargarás de eliminar todos los brotes que nazcan debajo del injerto, los cuales, además de afectar la forma que has proporcionado al arbusto absorben parte de los nutrientes.

En este mes debes asegurarte de cortar los tallos secos de la base hacia arriba y de que tu planta no esté infectada por escarabajos. Esto último puedes saberlo si los pétalos de las rosas se encuentran roídos.

Agosto es ideal para aplicar a tu rosal un abono suplementario, con el cual revitalizarás a una planta que ha florecido y se ha regado con frecuencia. Para los rosales es mejor emplear un abono orgánico.

Presta especial interés a las rosas sembradas en maceta, las cuales poseen un sustrato poco húmedo. Asegúrate de que el recipiente posea un drenaje adecuado.

Cuidado de los rosales en otoño

En septiembre inicia, generalmente, un cambio hacia las temperaturas más frescas. Por tanto, debes comenzar a disminuir la frecuencia de riego. Tras las lluvias sucedidas en el verano es posible que tus rosas padezcan de infecciones de roya u otros hongos de humedad.

Por su parte, octubre es el mes propicio para preparar la tierra donde vas a sembrar la nueva planta. Para ello, cava la tierra y riégala con estiércol. Si piensas sustituir un rosal viejo, recuerda que no puedes cultivar, en ese pedazo, hasta dentro de cinco años cuando el suelo haya recobrado su fertilidad y las plagas latente hayan muerto.

Cuidado de los rosales en invierno

En noviembre, cuando llega el frío, y culmine la floración otoñal, elimina los frutos, brotes y capullos tardíos quemados por las nevadas. En diciembre intenta reajustar la forma inicial que diste a tu rosal. Asimismo, aplícale algún abono orgánico, entre ellos estiércol, mantillo, y humus de lombriz.

Por su parte, en enero debes proteger los rosales de orugas, cochinillas, pulgones, y ácaros, aplicando aceite insecticida. En febrero, puedes podar tu rosal sin temor a que muera. Es recomendable que cortes por encima de una yema que mire hacia afuera.



    
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